Vivimos deprisa.
Tan deprisa que las palabras apenas alcanzan a tocar el suelo
antes de desaparecer entre algoritmos,
cronologías infinitas
y pantallas que nunca dejan de desplazarse.
antes de desaparecer entre algoritmos,
cronologías infinitas
y pantallas que nunca dejan de desplazarse.
Por eso construí este lugar.
No para competir con el ruido,
sino para conservar el silencio.
sino para conservar el silencio.
Un rincón donde el tiempo pueda detenerse un momento.
Donde el código pueda escribirse con la misma calma
con la que se escribe un poema.
con la que se escribe un poema.
Donde las ideas no tengan fecha de caducidad.
Quizá este sitio cambie.
Quizá sus páginas crezcan,
sus colores se transformen
o aparezcan nuevos caminos entre ellas.
sus colores se transformen
o aparezcan nuevos caminos entre ellas.
Pero deseo que nunca pierda aquello que le dio origen:
la intención de crear con calma,
de compartir con honestidad
y de recordar que la tecnología también puede ser profundamente humana.
de compartir con honestidad
y de recordar que la tecnología también puede ser profundamente humana.
Si algún día vuelves,
espero que encuentres una página distinta.
espero que encuentres una página distinta.
Y que, de alguna manera,
también encuentres una parte de ti entre estas líneas.
también encuentres una parte de ti entre estas líneas.
“Los grimorios nunca se leen de principio a fin.
Se abren exactamente en la página que uno necesita.” ✦
Se abren exactamente en la página que uno necesita.” ✦